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martes, octubre 19, 2021
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Otra Enfermería es posible: lo que nos enseñó la COVID-19

Notas de enfermería

Por Diana Bañuelos

La situación de la Enfermería en México y el mundo se vio expuesta con todas sus carencias a raíz de la crisis mundial por la COVID-19

En abril, el reclamo por todo México eran equipos de protección personal (EPP) dignos para evitar los contagios entre nosotros, así como un alto a las agresiones hacia el personal de salud —cada vez más cruentas y recurrentes— pero no hubo respuestas.

Al inicio, muchos atendimos pacientes COVID, sin saber que arriesgamos nuestras vidas al usar sólo un cubrebocas sencillo, porque no había EPP ni N95 para todos. Mientras, las autoridades federales salían en televisión nacional a pedir entre llantos que, por favor, nos dejaran de agredir en la calle. Como si el respeto a nuestra vida y dignidad pudiera negociarse. 

No puedo evitar relacionar esta situación con las raíces de la Enfermería, ya que en sus inicios ésta se vinculaba a las órdenes religiosas; por lo tanto, la obediencia y disciplina silenciosa se convirtieron en un modo de vida, y sus practicantes, acabaron por ser adiestrados en la docilidad y humildad, hasta casi llegar al ascetismo. Por muchos años la Enfermería estableció sus fundamentos en discursos que exigían una ética de auto-sacrificio y renuncia constante, y con la crisis de COVID-19, se hizo más tangible que nunca, que aún persiste la idea en la sociedad de que la Enfermería no es una práctica profesional, sino una ocupación que presta servicios altruistas y que somos “héroes” al servicio de la humanidad. 

Sin embargo, quienes nos dedicamos al cuidado, sabemos que la Enfermería no es un “acto heroico”, sacrificio u ofrenda, sino una ciencia que requiere gran capacidad de observación, así como el desarrollo de una práctica apegada a los derechos humanos. Pero el COVID-19 nos enseñó que quien ejerza y se identifique como enfermero, necesita desarrollar un sentido ético para los seres en situación de vulnerabilidad y, al mismo tiempo, no perder de vista su propio ser, que también requiere ser cuidado en todo momento.

La crisis por el coronavirus nos llevó al límite a todos, pero es preciso reconocer que hay compañeros que enfrentaron la pandemia de manera más asertiva. Aunque esto es multifactorial, yo lo atribuyo al significado que le dan a la Enfermería; porque si la comprendemos como la ciencia del cuidado y las respuestas humanas, seremos conscientes del poder de nuestras acciones y su impacto en la recuperación de los pacientes.

Así que, a todos mis compañeros, enfermeras y enfermeros, que en su propio mecanismo de supervivencia asimilaron la pandemia como una forma de desarrollar sus capacidades: GRACIAS. Porque fueron ustedes y sus acciones cotidianas las que nos revelaron que otra Enfermería es posible.

Gracias, porque a pesar de toda la tragedia humana que presenciaron este año, nunca dejaron de cuidar con los más altos estándares que exigen los pacientes COVID. Pero incluso, fueron más allá: nos señalaron la importancia de exigir el mismo cuidado que damos, hacia nosotros mismos. Dejando de lado la ética de la sumisión, y optando por una praxis que impulsa el conocimiento científico y la solidaridad como su estandarte para el empoderamiento de nuestra profesión.

2 COMENTARIOS

  1. La otra enfermeria es fue y será, por sobre todo, solo enfermeria gestionó necesidades del personal que estuvo en contacto. Puede no haber otra especialidad en un hospital, y seguirá siendo el hospital. Sin enfermeras no hay hospital.

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