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jueves, agosto 5, 2021
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Los bolines de Kikteil

Texto y fotos Alejandro Moreno Peña

Kikteil es una comisaría meridana a 30 minutos de la mancha urbana. Está en el norte y forma parte del filón de oro de los desarrollos del mercado inmobiliario de Dzidzilché, Sierra Papacal y Komchén, que se interponen entre la capital yucateca y la costa.

Desde ahí, fiel a una tradición familiar de tres décadas, José Lázaro Torres Cituc recibe el Año Nuevo. Se prepara para ir a la Ría de Chuburná.

Recordar en este amanecer que el respeto a la naturaleza es respeto a la vida

Atrapa con atarraya unos peces conocidos como “bolines”. Fritos, son el primer alimento familiar, en el estreno de cada calendario.

Como esa atarraya, que nuestras redes sociales atrapen siempre peces del bien.

“No es una tradición del pueblo: es una costumbre familiar. Mi abuelo nos enseñó a pescar los bolines la madrugada del uno de enero”.

Pescador ocasional, Torres Cituc salió con VeinteVeinte a las 6 de la mañana, en Kikteil. A los 15 minutos, ya estaba tirando la atarraya.

No olviden el correcto uso del barbijo, en esta nueva normalidad

Con sus recuerdos. Con la memoria de cuando vivía su abuelo, cuando no había una carretera pavimentada de su natal Sierra Papacal a Chuburná. El cuarto de hora era en esos lejanos tiempos una odisea el ir y el regresar. Caminar a obscuras por los pastizales. Llegar a la ría en la madrugada.

La herencia de un abuelo.

“Mi abuelo se aseguraba de iniciar el año con los bolines en la mesa familiar. A décadas de distancia, ahora fácil podemos llegar la camioneta y comprar lo que se le antoje a la familia, pero no. Nada como nuestra costumbre de comer bolines fritos con una cerveza bien fría”.

Moraleja: con mucho atole con el dedo, el bolín por la boca muere.

“Pescar los bolines para curar la desvelada del Año Viejo acompañado de la familia. Respirar el aire puro, disfrutar los colores del amanecer. Regresar con el almuerzo. Lo seguiremos haciendo hasta cuando la vida lo permita”.

La multiplicación de los peces permite compartir los alimentos con el familiar, el amigo, el vecino que lo necesita.

En este despertar del 2021, VeinteVeinte reitera sus deseos de un mejor mundo. ¡Bienvenido 2021!

Cuidado con alimentarse de atole con el dedo: el bolín por la boca muere.

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