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viernes, abril 16, 2021
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La belleza del Maculis

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En los albores de la era cristiana el color rosa estaba destinado a los varones y el azul para las féminas. En algún momento de la historia los colores se invirtieron y quedaron tal y como los conocemos hasta nuestros días: las flores del amor, su olor, sus pétalos se identifican con lo femenino.

Pero el rosa hoy es verde. La primera vez que se utilizó fue en 2003 cuando integrantes de la campaña nacional del aborto en Argentina se amarraron pañoletas verdes en el brazo y en la cara, en homenaje a las Madres de la Plaza de Mayo, esas incansables mujeres que nunca dejaron de buscar a sus hijos desaparecidos por motivos políticos. Hoy, se le sumarían las madres víctimas del crimen organizado que les arrebata a sus retoños mediante el tráfico de infantes y de drogas.

El color verde es el símbolo de una lucha por la reivindicación de los derechos sexuales y reproductivos, así como para expresar una postura política a favor del aborto seguro, legal y gratuito.

El rosa también es morado, el color que utiliza el movimiento internacional de mujeres y define una postura del feminismo: su repudio a todo tipo de violencia: laboral, institucional, psicológico, físico, sexual, que se ejerce contra ellas.

Su origen se remonta a 1910, cuando la alemana Clara Zetkin propuso en la Segunda Asamblea Internacional de Mujeres Socialistas utilizar el morado o el violeta en memoria de las 129 mujeres textiles, que el ocho de marzo de 1908 se encerraron en la empresa “Cotton” de Nueva York para exigir mejores condiciones de trabajo y murieron a causa de un incendio provocado.

Desde 1910, se estableció el ocho de marzo como el Día Internacional de la Mujeres Trabajadoras y se decidió utilizar el morado como un símbolo de la lucha de las mujeres que carecen de representación.

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