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sábado, abril 17, 2021
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Vecinos denuncian acoso por parte de checadores y usuarios de rutas en el Centro

Mariana Beltrán Cortés

Vecinos de la calle 55 entre 58 y 60, de la colonia Centro, están cansados del ruido, el acoso y las conductas antihigiénicas y groseras por parte de checadores y usuarios del transporte público desde septiembre, cuando las puertas de sus casas se convirtieron en paraderos de la ruta de camión 37 y combis ruta 44.

Por medio de una carta, en noviembre pasado le pidieron a Alejandro González Poveda, director del IMDUT Yucatán, la reubicación de ambos paraderos, debido a que además de generar ruido por 12 horas seguidas, representan un alto riesgo de contagio para quienes viven allí. Sin embargo, la autoridad solo les recomendó “quedar a la espera de los avisos que al respecto se emitan”.

Una de las afectadas, de nombre Melissa Sosa, señaló que han intentado por todos los medios resolver la situación, pero simplemente no hay disposición principalmente por parte de los checadores, de las empresas RAPSA y FUTV, con quienes su pareja se ha enfrentado por no usar bien el cubreboca, insultarla y acosarla en la puerta de su domicilio.

“No me gusta que estén aquí, me siento observada cada vez que salgo de mi casa, han venido amigas y pasa lo mismo. Y la verdad es que me siento mal porque estoy en mi propia casa y no me siento segura. A veces ni siquiera quiero salir a pesar de que tengo la necesidad de hacerlo”, reclamó.

Después del enfrentamiento de su pareja con el checador, la empresa optó por cambiarlo, sin embargo eso no resolvió el problema.

Al igual que Melissa, su tía, quien es su vecina y cuya casa se encuentra al frente del predio habitacional, mencionó que se limita a abrir las cortinas y es muy incómodo querer salir y que haya gente recargada en la puerta principal y fachada, pues imposibilitan el flujo de ella y su hija, que tiene una discapacidad y también se ve afectada por tanta contaminación auditiva.

Además, se quejaron de la presencia de residuos sólidos como latas de cerveza, cubrebocas usados, botellas de pet y hasta pañales, que dejan tanto los usuarios como los checadores, quienes también venden tortas y aguas a transeúntes.

La carta entregada el 25 de noviembre pasado fue firmada por seis vecinos, entre los que se encuentran dos restauranteros, cuyas ventas son afectadas porque no se ven los negocios.

Melissa agregó que, en octubre pasado, en su casa hubo un brote de COVID-19, pese a que tanto ella como su pareja solo salían a la puerta de su domicilio porque uno de ellos se quedó sin trabajo y la otra persona hacia home office. Lo que les hace sospechar que su contagio se debió al tumulto de gente que se hace porque no se respeta el orden para formarse y abordar el camión.

“Es una situación que nos tiene muy preocupados porque un familiar ya falleció de COVID y nosotros nos hemos estado cuidando mucho por lo mismo. Pero sentimos que ya se agotaron nuestros recursos porque las autoridades no nos dieron una respuesta concreta”, dijo.

Finalmente, los vecinos mencionaron no ser los únicos afectados, ya que incluso otros residentes se mudaron a mediados de septiembre cuando, debido a la pandemia, se reubicaron los paraderos de camión.

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