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sábado, abril 17, 2021
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Ligia Canto, madre de Ema Gabriela Molina, pide tocar las campanas para exigir justicia por su hija

Familiares y amigos acompañaron a la madre y activista Ligia Canto, quien tras cuatro años del feminicidio de su hija sigue sin obtener justicia para Ema Gabriela, ella y sus tres nietos

Mariana Beltrán Cortés

A cuatro años del feminicidio de Ema Gabriela Molina Canto, su madre, Ligia Canto, protestó en los bajos del Palacio de Gobierno del Estado de Yucatán pidiendo el acceso a la justicia para Ema y sus dos hijas e hijo, así como el castigo a los autores intelectuales y materiales del crimen.

“Mi madre es la voz de mi ausencia porque me asesinaron dos sicarios pagados desde la cárcel de Tabasco, por quien fue mi esposo. Esto sucedió el 27 de marzo de 2017. Ese día al llegar a mi casa aquí en Mérida, en la entrada de mi hogar me estaban esperando dos homicidas que me atacaron y apuñalaron salvajemente”, leyó Ligia Canto en un recorrido automovilístico que hicieron a la Plaza Grande.

Continuó: “mi pecado fue decir fue decirle basta a Martín Alberto Medina Sonda, quien para obligarme a seguir con él empezó a fabricarme delitos en distintas partes del país. En total fueron seis delitos. Me denunció por el maltrato y abandono de mis hijos, por privarlos de la libertad, así como por el robo de una camioneta de uso familiar que él mismo me dio. Estuve más de cuatro meses en la cárcel de Tabasco”.

“Me acusó de robo y allanamiento de morada en complicidad de mis padres. En la ciudad de México me acusó de un delito grave sin derecho a fianza y giraron una orden de aprehensión en mi contra para encerrarme en el penal de Santa Martha Acatitla; para protegerme, mi familia me resguardó durante un año y seis meses. Mi madre Ligia Canto Lugo fue detenida en Mérida y la llevaron al penal de alta seguridad de Puente grande en Jalisco, donde se le acusó de delitos federales”.

Sin embargo, “mi mayor sufrimiento ocurrió en el 2012 cuando Martín Alberto Medina Sonda comanda un operativo en el que me cierran el paso (…), en la calle y a la vista de todos, frente al parque de la colonia México; este comando en complicidad de Medina Sonda me despoja de mis hijos con brutal violencia. Desde ese día, Medina Sonda desapareció impunemente con mis tres hijos y a mí me trasladaron a una cárcel de Tabasco, durante más de cuatro meses y a pesar de ser inocente”.

“Cuando salí libre le pedí al juez de lo familiar que me diera a mis tres hijos, pero a pesar de que medina Sonda los sacó del estado sin autorización de la juez, ésta sin explicación alguna les da a mis hijos, a la madre de él y cómplice de todo. Debido a esto, desesperada comencé a realizar manifestaciones, marchas y plantones suplicando que rescataran a mis hijos, fueron dos años y seis meses de dolor, sufrimiento y agonía”.

“La PGR SEIDO fue quien rescató a mis hijos y por fin pudimos estar juntos. Alquilé una casa, conseguí un trabajo para cubrir sus necesidades. Creí, soñé que viviríamos tranquilos y en paz, pero no fue así, las amenazas eran constantes hasta que me asesinaron”.

“Gaby tocó la campana para que las mujeres defiendan a sus hijos, para que las mujeres se defiendan y luchen para que en sus hogares no se ejerza ningún tipo de violencia. Gaby con su esfuerzo y valentía demostró que no debe ser motivo de vergüenza el denunciar ni manifestarse y exigir justicia para proteger a sus hijos y a ellas. Hoy Gaby toca la campana para que estemos alertas, a fin de que los que la asesinaron, incluyendo al feminicida Martín Alberto Medina Sonda reciba el castigo merecido y que su sentencia quede firme. Hoy Gaby toca la campana para que sus hijos estén conmigo de manera legal y definitiva, yo, que soy su abuela y quien los ama y así, se sientan protegidos, sin riesgo de quien los privó del amor de su madre”, concluyó Ligia Canto.

Familiares y amigas de Ema Gabriela Molina acompañaron a la señora Canto, pidieron no seguir revictimizando las dos hijas e hijo en situación de orfandad, cuyo juicio de custodia se encuentra en proceso. También dedicaron un poema:

“Yo cuando conocí a Gaby en 2012 me topé con una mujer extraordinaria, una madre, hija y hermana ejemplar, llena de paz y con una hermosa sonrisa. Hoy quiero hacer este pequeño homenaje con una poesía llamada “Toca la campana”, dijo una amiga de Ema.

Gaby, toca la campana y escuchemos sus sonidos en todos los rincones de la ciudad,

Nunca te quedes callada porque eso te puede matar

Que el miedo no te paralice y nunca dejes de luchar.

Toca la campana mujer cuando te sientas amenazada, golpeado, insultada,

Defiende tu vida y la de tus hijos,

Sal a denunciar, solo así te podremos escuchar

Toca la campana es lo que ella te pide desde la eternidad,

desde el cielo donde mora y no te des por vencida porque su luz divina siempre te guiará.

Toca la campana por todas las que ya no tienen voz, porque yacen en una tumba de tristeza, llanto, recuerdos, amor y dolor.

Por todas sus familias que lloran su muerte tan atroz

Nos unimos con nuestra Gaby querida y siempre viva en nuestras vidas y en nuestro corazón

En comunión con su alma tocamos las campanas que hoy claman justicia: no más corrupción

Escuchen siempre todas las campanas y que nunca dejen de sonar, que esa es la fortaleza que jamás podrán quebrantar.

En memoria de la guerrera incansable que nadie quiso escuchar, que brilla como una estrella en el cielo de Yucatán.”

Finalmente, y como parte de la conmemoración del cuarto aniversario luctuoso de Ema Gabriela, colocaron en la asta de la bandera de la Plaza Grande, flores y una cruz morada con su nombre, además de una lona con la promesa “la sociedad yucateca exige justicia a Gabriela Molina Canto”.

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