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viernes, mayo 14, 2021
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Lo que dejó Karla Moguel Frías, víctima de feminicidio en Holbox

Actualmente hay un detenido y una carpeta abierta. Karla fue privada de la vida en el “paraíso” de Holbox y dejó en orfandad a un menor de edad

Por Mariana Beltrán Cortés

–A veces imagino que es un sueño, pero me levanto y sin darme cuenta, ya pasaron nueve días– dice Yolanda Cocom Frías con voz cansada.

Pero no es un sueño haber despertado la mañana del 27 de marzo sin noticias de su hermana Karla y, advertidos de su desaparición, emprender una búsqueda familiar en los lugares frecuentados por ella en la Isla Holbox y hallar su cuerpo víctima de condiciones de violencia extrema.

Víctima de feminicidio en el “paraíso”

Karla Moguel Frías tenía 29 años, era originaria de Progreso, Yucatán, y desde hace 11 vivía en Holbox, una isla del municipio de Lázaro Cárdenas, Quintana Roo, ubicada donde el Mar Caribe se une con el Golfo de México.

Tenía tres años como conductora de uno de los característicos carros de golf que funcionan como taxi en la zona y madre de Miguel, hoy víctima indirecta de feminicidio a sus apenas 13 años.

Trece días antes de su asesinato, Roger C. A.  -investigado actualmente como probable responsable del feminicidio de Karla-  fue a hacer un “escándalo” a su casa. Ella se encontraba con Carlos, su pareja más reciente. La discusión se limitó antes de llegar a los golpes y Karla exigió a ambos que se retiraran.

El acuerdo con Carlos fue que hablaría con Roger el 26 de marzo para aclarar que el término de su relación era definitivo. La noche de ese mismo día Karla pasó a ver a Miguel, a quien le dejó su celular. Luego partió en su taxi hacia Punta Ciricote, donde haría un servicio junto con Roger.

Pero él siempre estuvo ahí

Karla y Roger se conocieron en 2019, él trabajaba en la gasolinera. Karla empezó a darle servicio en el taxi, le llevaba comida. De repente, según cuenta Yolanda Cocom Frías, se hicieron pareja. “Me lo soltó así: ¿sabes qué? ando con él”, recuerda.

Al paso de un mes iniciaron una relación que culminó medio año después, cuando Karla se enteró que Roger tenía una familia en Kantunilkín, a 51 kilómetros de Holbox, en territorio continental.

Mientras ellos eran pareja, la esposa de Roger llegó a vivir a la isla, se enteró del engaño y amenazó a Roger con quitarle a su hija. Karla le aclaró que su relación había terminado.

Lo cierto es que su relación –de acuerdo con su familia- era inestable: la retomaban, se alejaban y reiniciaban el ciclo. Karla comenzó una amistad con Carlos en los primeros momentos de la pandemia y medio año más tarde decidieron vivir juntos.

Sin embargo, Roger siempre estuvo presente y Carlos era consciente de ello. Aunque sabía que era “el amor de la vida” de Karla, Carlos le aseguró que iba hacerla olvidarse de su expareja, cuenta Yolanda.

“Mi hermana estaba enamorada de él –Roger- porque él la buscaba y ella caía”. Además, mantenía una amistad con el único hijo de Karla, se ganó su confianza. Yolanda fue testigo, estando con Karla, de momentos en que Roger la llamaba por teléfono para cantarle o le enviaba audios diciendo que la amaba.

Aún cuando parecían estar bien, Yolanda asegura que Roger ejercía violencia psicológica y verbal contra Karla: “si te pintas seguro es para que te vean los demás. En ocasiones estaba contenta, chismeando; le hablaba ese sujeto y enseguida cambiaba su cara. Una vez llegó con las manos rojas porque Roger la jaloneó; en otra ocasión discutieron y Karla se defendió”.

El 27 de marzo de 2021

Lo primero que escuchó Yolanda la mañana del 27 de marzo fue que Karla no aparecía ni había sido vista en las últimas horas. Conocer a Karla durante 29 años la hizo pensar: se quedó a dormir en casa de sus amigos.

Pero ese día fue diferente porque David Villanueva, el jefe de taxistas, era quien estaba ahí: “cámbiate porque no aparece Karla”, le advirtió.

“Sentí un hormigueo en todo el cuerpo y me iba a poner a llorar”, dice mientras recuerda cómo le pedían calmarse asegurando que quizá no hubiera ocurrido nada lamentable.

“Salí y me preguntó su jefe que si Karla no había dormido acá –en su casa- porque encontraron su taxi dentro del agua y ropa interior tirada en el muelle”.

Cuando llegaron al muelle, los policías ya estaban sacando el carrito de golf. Carlos y otros conocidos decidieron ir a dar una vuelta por el área y Yolanda se quedó con David.

Como estaba muy alta la marea –narra Yolanda– no vieron el cuerpo. Caminamos, regresamos a la casa y revisé el celular de Karla que tenía mi sobrino (Miguel, hijo de Karla): la última llamada era a las 4:00 horas con Roger. Le pregunté a Miguel y lo confirmó. Entonces pensé: sí, él –Roger- fue el último que la vió.

El cuerpo de Karla

Durante horas y sin auxilio de las autoridades, David, su esposa, Carlos y Yolanda buscaron a Karla. No aparecía en una localidad que apenas y cuenta con mil 841 habitantes, de acuerdo con cifras oficiales.

Se toparon con Roger, quien aseguró no haberla visto pero sí hablado con ella en la madrugada “para que lo dejara en paz porque –según él- estaba inventando chismes y no quería tener nada que ver con ella, que lo dejara en paz porque no quería tener problemas con su familia”, contó Yolanda. Esa fue la primera señal que hizo retumbar a quienes la buscaban: ¿cómo podría haber contestado a Karla si su celular lo tuvo el niño toda la noche?

En el transcurso de la mañana Yolanda recibió la llamada que tanto temía: “nos la mataron, es ella”, le dijo Carlos.

A Karla Moguel Frías la encontraron al mediodía del sábado 27 de marzo, a 500 metros de distancia del taxi que anteriormente elementos de la Policía Municipal de Holbox habían sacado en Punta Ciricote.

Un mechón de cabello enmarañado a las raíces del mangle evitaba que su cuerpo fuera arrastrado por la marea.

Para liberarla tuvieron que arrancarle el mechón que fue enredado intencionalmente al árbol.

Pese a no haber evidencias de violación, sí se hallaron de que el victimario atacó sexualmente a Karla al producirle heridas en los senos, lo que implica una agresión en un área considerada erógena en su condición de mujer.

La hermana de Karla desmintió lo que medios amarillistas confirmaron sin preguntar ni consultar a familiares: cuando hallaron el cuerpo de Karla, no estaba amarrada ni sus senos ni su lengua fueron mutilados. Tampoco había turistas en la zona.

La policía llegó 45 minutos después al lugar, aun a una corta distancia de 1.7 kilómetros de su base, luego de ser notificada por familiares de la víctima de feminicidio. La excusa fue “que no había patrulla”.

Fue hasta las 19:00 horas que el Servicio Médico Forense levantó el cadáver e inició las investigaciones correspondientes. El resultado de la autopsia determinó que la causa de muerte de Karla fue asfixia por sumersión politraumatizada, es decir, ahogamiento y golpes.

Un detenido, una carpeta abierta y medios haciendo pedagogía de la crueldad

El domingo 29 de marzo, el fiscal General del Estado de Quintana Roo, Oscar Montes de Oca, informó que Roger C. A. había sido detenido un día antes por su probable participación en el feminicidio de Karla Moguel.

En ese anuncio destacó que según las primeras investigaciones “entre la víctima y el agresor existía una relación afectiva y debido a una confrontación, el imputado le ocasionó la pérdida de la vida de manera violenta”.

Maria Teresa Paredes Hernández, abogada del caso y titular de Estrategia Legal, Integral A.C Internacional detalló en entrevista que Roger C. A. fue vinculado a proceso y quedó en prisión preventiva por el feminicidio de Karla Margarita Moguel Frías.

El caso, mencionó debe reanudarse dentro de mes y medio para continuar con las audiencias. Mientras tanto se está gestionando con las instituciones correspondientes el apoyo al único hijo de Karla, víctima indirecta del feminicidio.

La abogada abundó que el delito de feminicidio no se limita a la privación de la vida, sino que, “como en este caso te priva de la vida la persona que prometió te iba a cuidar”.

Por eso, enfatizó las mujeres deben prender la alerta cuando comienzan a vivir violencia gradual. La prevención, explicó, debe ser el epicentro para la atención y contención tanto por parte de las autoridades como del círculo cercano a las víctimas o sobrevivientes de violencia de género.

Hizo hincapié en que cubrir las razones de género y la construcción social de estas muertes deben ser la prioridad antes de ejercer violencia mediática contra las mujeres, despersonalizándolas. No se debe olvidar que aun cuando fueron privadas de la vida deben seguir siendo tratadas con dignidad al igual que sus familiares.

Cuando las calles de Holbox se pintaron de violeta

La noche del 30 de marzo las calles que encuadran la concha acústica del parque central de Holbox se pintaron de violeta. Al interior de la caja del escenario, las vecinas, amigas, familiares y compañeras de Karla, entre otras mujeres, escribieron mensajes contra la violencia hacia su género.

Algunas llevaron cartulinas con mensajes escritos en maya: “mix junpe k’aten ¡Ni una más!”; otras dibujaron a la Karla con alas, imagen que luego se volvió viral en internet. Abundaron las flores en jarrones y veladoras protegidas por bolsas de papel estraza para que el fuego no se apagara.

Cinco días después de que las mujeres de Holbox salieran a nombrar y pedir justicia para Karla, la tela con su silueta pintada con alas seguía ahí. Algunas velas son prendidas diariamente, las restantes se quedaron sin mecha.

La falta de respaldo, e incluso el desdén hacia las denuncias

De acuerdo con los testimonios, cuando la familia de Karla pidió ayuda al alcalde de Holbox, Idelfonso Cetina Alcocer, este negó el apoyo excusándose en que él “no se metía en esas cosas”.

Tanto el sindicato de taxistas como familiares y amigos apoyaron en lo que pudieron y finalmente, el gobierno del estado de Quintana Roo se encargó de los gastos funerarios, en tanto que el Instituto Quintanarroense de la Mujer de Kantunilkín, ofreció seguimiento y atención psicológica para Miguel, hijo de Karla.

Por teléfono, Marifer, una de las manifestantes expuso que existe una constante violencia de género que se vive en Holbox y no es documentada.

La muerte violenta de Karla, primer caso oficial de feminicidio en Holbox desbordó un problema sin atender desde tiempo atrás:

“Antes del feminicidio de Karla hubo muchos actos de violencia, intentos de violaciones y violaciones que han quedado impunes porque cuando las mujeres van a denunciar a la policía no son atendidas, o al señalado lo sacan y puede ir y regresar, estar como si nada. No es un procedimiento al que le tome importancia ni la policía ni el alcalde, también la impunidad se da por cuestiones de poder”, asegura.

Varias mujeres residentes de la isla decidieron denunciar experiencias de acoso por parte población flotante de la isla -trabajadores, turistas temporales-, así como de habitantes e incluso policías, después del feminicidio de Karla, pero al momento de denunciar no les hicieron caso.

“El día de la velada salí por miedo. Cuando nos enteramos de lo que pasó fue un shock para todos porque era alguien que veíamos diario y no se metía con nadie. También estuve allí porque quiero que el día de mañana mi sobrina pueda tener seguridad y una infancia libre en la isla. Antes podíamos salir a cualquier hora con la seguridad de que íbamos a regresar. Ese día salí por ella, porque quiero libertad y justicia para Karla”, expresó.

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