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miércoles, junio 23, 2021
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Denuncia discriminación de género en asamblea ejidal de Kimbilá

Cecilia Abreu

El 7 de mayo, Anahí C.M. se presentó por primera vez a una asamblea ejidal en su comunidad: Kimbilá, día en el que consideró que su participación no fue considerada y, por el contrario, percibió que fue víctima de discriminación de género.

Fue a las 4:00 de la tarde que la asamblea ejidal fue convocada, misma a la que se presentó con el objetivo de estar al tanto de las acciones que están ejecutando las autoridades con respecto al Tren Maya.

Dado que ella no es ejidataria, consiguió una carta poder, firmada por su abuelo paterno y su tío, donde se asevera que iba en representación suya; sin embargo, el acceso le fue negado a la entrada de la reunión.

El 25 de abril fue la primera asamblea a la que acudió, la cual sí fue de libre acceso y precisamente allí escuchó que pensaban prohibir el paso a quienes no fueran propietarios de un ejido, por lo que ella y otros ciudadanos se asesoraron legalmente para saber cómo ingresar a las siguientes sesiones.

No obstante, le negaron la entrada señalando que el documento solo lo habían firmado sus familiares, ante lo cual, ella le explicó que la Ley Agraria permite que accedan gracias a la carta poder, palabras que, asegura, ignoró quien se encontraba bloqueando el paso.

Sin embargo, lo que llamó su atención en mayor medida fue que otros dos de sus compañeros —que también se presentaron a la reunión con carta poder— pudieron acceder, aunque a uno de ellos sí le intentaron retener el paso, pero cuando argumentó que la carta poder le daba el derecho, le permitieron pasar.

Expresó que, luego de ver que sus dos compañeros pudieron entrar y a ella la trataron de una forma muy distinta, más tajante y sin escuchar sus argumentos, consideró que lo que vivió fue discriminación de género. “La ley lo dice y no me pueden negar el acceso”.

Además, enfatizó que los tres que intentaron entrar con el documento (carta poder) en mano, recibieron la asesoría jurídica pertinente para tomar la decisión de ir así. “A mí me negaron la entrada y era el mismo documento que presentamos, solamente que con datos diferentes”.

Expuso que su objetivo era escuchar la propuesta del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur). Agregó que quienes quieren integrarse a las asambleas, aunque no sean ejidatarios, es porque desean opinar ante las decisiones del Megaproyecto que tomará lugar en su comunidad, esperando evitar que les suceda como en otros lugares que se les estafa.

“Estamos organizándonos para que, con el proyecto del Tren Maya, no le hagan una mala jugada al pueblo y nos tachan como que estamos en contra del proyecto”, expresó. Pero dejó en claro que no se encuentran en contra, pero sí desean exigir que se respeten los derechos del pueblo.

Además, aseveró que no es la primera vez que percibe que la cultura machista quiere impedir que las mujeres se involucren en este tipo de procesos e incluso al verlas en las asambleas las cuestionan y limitan, “cuando lo que buscamos es un bien común”.

Señaló que, aunque todavía no es tan frecuente que las mujeres acudan a ese tipo de sesiones, cuando lo hacen son solo los hombres quienes participan, “está muy estigmatizado de que en esas [asambleas] los únicos que pueden o tienen derecho para hablar son los hombres”.

Sin embargo, luego de la experiencia que vivió, afirmó que hay mujeres que son ejidatarias y falta mucho por avanzar para que no solamente asistan a las reuniones, sino que también sus voces sean escuchadas.

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