29 C
Mérida
miércoles, junio 23, 2021
Inicio Opinión El caballo negro

El caballo negro

William Casanova (*)

En el antiguo, monolítico Partido Revolucionario Institucional en todo proceso de sucesión el gobernante saliente debía escoger entre veto y voto; nunca ambas. En esa tensa noche de 1982, en Palacio Nacional, un lacónico médico rural yucateco rechazó escoger un nombre. Apostó a tres palabras: “Cualquiera, menos Cervera.

Casi cuarenta años después de ese cónclave del poder, la Historia nos demuestra que sus lecciones son una espiral eterna que debemos conocer si no queremos repetir errores. El gobernador saliente Francisco Luna Kan jamás imaginó que su veto tuviera un efecto contrario, impulsó al único político mexicano dos veces gobernador de su estado, al único yucateco que ocupará la silla del Poder Ejecutivo Local por diez años. El vetado, Víctor Manuel Cervera Pacheco, puso candados a la Constitución para que nadie supere su récord.

Treinta y nueve años después, los meridanos no nos merecemos el resultado de la apuesta del grupo que tomó el poder político local, esa mafia que a través de su bella marioneta de nuevo escoge el veto en una sucesión gubernamental, la de 2024: “Cualquiera, menos Renán”.

Que si el Cartel de los Moches impuso a priistas con mala reputación en la planilla del Partido Acción Nacional para la alcaldía de Mérida lo mismo que en gabinetazo del Bebé, eso ya es un asunto interno partidista.

Lo que no se vale, es cambiar a cada rato los paraderos del centro en vez de poner a chambear a su Instituto de (In) Movilidad, cuyo presupuesto se ejerce en maceteros facturados a precios de pandemia en procesos oscuros, y otras locuras del pequeño emperador para desquiciar la vialidad de Mérida y arriesgar la vida de sus ciclistas con una ocurrencia llamada “ciclovía” que carece de una planeación estratégica, de fundamento, de participación social, del conocimiento de los expertos en desarrollo urbano, de consultas públicas pese a su impacto en la vida y el futuro de la capital yucateca. Un engaño basado en la buena fe de la juventud, el principal mercado electoral de toda mercadotecnia.

Un Poder Ejecutivo de Yucatán que ha hecho hasta lo imposible para que los meridanos tengan la impresión que sus ocurrencias también lo son de la autoridad municipal, todo para que el rechazo natural de los votantes se enfoque hacia su enemigo político a lo largo y ancho de Mérida.

En el tablero de ajedrez, la inmediata lectura de esos movimientos es que, fiel a su estirpe, los Millet Encalada, los Rosas Moya y varios integrantes del gabinete tiemblan con la existencia de una posibilidad real: las auditorías que aplicará, en su momento, el grupo político al que tantas piedras ha puesto en el camino, desde Palacio de Gobierno.

Luego entonces, la baraja palaciega es un caballo negro que brincará en cualquier momento con la candidatura natural del Club de los Moches para 2024 a la gubernatura de Yucatán: el senador hasta hoy panista Raúl Paz Alonzo, propuesto en un futuro no muy lejano por el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Todo apunta a una negociación del grupo en el poder para entregar la gubernatura al partido de Andrés Manuel López Obrador dentro de tres años. El nombre final, como bien nos enseñó el veto del doctor Luna Kan, será lo de menos.

Por lo pronto, a eso se reduce para los meridanos nuestra presencia en las urnas el próximo domingo 6 de junio: en una sucesión entre Renán Barrera Concha y Raúl Paz Alonzo, escondido en el single “gorditomarín, gorditomarín, turu-tururú”.

Paso a paso, Raúl Paz acumula puntos en silencio: ya tiene pareja del mundo de la farándula, condición básica de la nueva mercadotecnia electoral. Es el único panista que apoya las iniciativas de López Obrador en el Senado aunque estén fuera de todo raciocinio y principio democrático, como la ampliación de una presidencia a modo en la Suprema Corte de Justicia. El yucateco se embolsa una generosa ganancia en el proyecto mal llamado “Tren Maya”…

Tiemblo al pensar que la buena fe de los panistas prolongue el desaseo público, los años en el poder de un clan político-empresarial con inclinación natural a la rapiña, que se apoderó no sólo del erario yucateco sino de las siglas, colores, lecciones cívicas, apellidos, valores y principios del Partido Acción Nacional en Yucatán.

Como cada domingo, tenemos una cita en la versión impresa del periódico VeinteVeinte (www.veinteveinteyucatan.com) escrito por y para ustedes. También esperamos tus comentarios quejas y sugerencias en las redes sociales Facebook, Twitter e Instagram.

[email protected]

(*) Reportero

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

MÁS POPULAR