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miércoles, junio 23, 2021
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Una Codhey que sigue bajo lupa

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El pasado lunes 31, Blanca Rosa Martín Pantoja solicitó formalmente  a la Comisión Nacional de Derechos Humanos que investigue a la comisión homóloga estatal porque se niega a emitir una recomendación que manche “la imagen impoluta” del gobernador Mauricio Vila Dosal, no obstante que el Instituto del Deporte del estado de Yucatán (IDEY) incurrió en discriminación y mal trato de una  niña, según un tribunal.

Es la incansable lucha de María, una niña meridana que tiene una cicatriz en la mano y otra en el alma, el tatuaje de su sueño de representar a Yucatán en los clavados olímpicos aún en contra de un IDEY que la tilda de falta de preparación, justo la que le niegan sus entrenadores, los que le impiden el acceso a entrenamientos incluso vía Zoom y la mandan a entrenar con párvulos.

Desde el 25 de junio de 2019 la menor promovió a través de su mamá el primer recurso de queja contra la Comisión de Derechos Humanos del estado de Yucatán (Codhey), pero en ese entonces la CNDH archivó el expediente CNDH/1/2019/352/RQ porque se requerían al menos seis meses para el plazo de aceptación.

Dos años después, el caso llegó el 31 de mayo a conocimiento de la maestra María del Rosario Piedra Ibarra, presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. El expediente pone en contexto que han pasado dos años y tres meses, dos sentencias del Tribunal Administrativo del Estado de Yucatán en favor de la pequeña María y hasta hoy la Codhey sigue con sus largas al asunto.

“Bien me dijo el abogado antes de abandonar nuestra defensa, que el gobierno no friega a gobierno”, expuso Blanca Rosa, al abundar sobre su cruzada por el respeto a los derechos humanos.

–La Codhey contraviene el artículo 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el cual garantiza a todo gobernado el que se le administre una justicia pronta y expedita e imparcial– añadió.

Con base en grueso volumen de copias, la entrevistada mostró que desde el 18 de febrero de 2019 solicitó la primera intervención de la Codhey en el caso de María: la menor sufría la constante agresión y acoso escolar de un compañero de clavados, el ganador de las medallas de oro del equipo yucateco en su división infantil.

La familia de la menor llevó hasta instancias superiores su caso, ya que los entrenadores se negaban a sancionar a su principal ganador de medallas, y entonces el acoso se volvió institucional: los altos funcionarios del Instituto del Deporte de Yucatán creyeron a fe ciega en las versiones de sus entrenadores: todo es un invento sin fundamento de la mamá.

En la Codhey, llena de archivos, debe estar alguna de las decenas de copias del expediente 192/2019 en el cual, por vez primera, se le advierte a la burocracia responsable de vigilar que ningún funcionario incurra en un abuso de poder, sobre los hechos presuntamente violatorios de los derechos humanos cometidas por servidores públicos adscritos al IDEY.

A la par con la intervención de la CNDH, la familia también solicitó por los caminos administrativos correspondientes las intervenciones del Consulado de Cuba y del Instituto Nacional de Migración en este asunto, ya que los entrenadores del IDEY involucrados en este caso de acoso y de lucro con cuotas de los alumnos de clavados olímpicos son de un mismo grupo antillano.

Ambas instancias asentaron sus sellos de recibido en esos expedientes, aún no emiten opinión alguna.

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