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miércoles, junio 23, 2021
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Otro mosco transmisor del dengue y chikungunya

Juan José Tun Cosío

Además del mosquito Aedes aegypti, especie originaria del continente africano, el Aedes albopictus –proveniente de Asia– es un conocido insecto en la lista de vectores transmisores del dengue y chikungunya.

Este segundo insecto himenóptero fue encontrado desde 2001 en estados del norte de México y se identificó su presencia en Texas desde 1985. Estudios recientes señalan que llegó a América por medio de la importación de neumáticos usados.

Al igual que el aegypti, el Aedes Albopictus es una especie resistente y adaptable; los huevos de ambos vectores soportan condiciones muy secas y se mantiene viables durante varios meses. Además, la estirpe europea del Aedes albopictus puede ralentizar su desarrollo durante el invierno.

El doctor José Loaiza, experto en entomología del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (Indicasat) de Panamá, encontró evidencia de que en 2015 el Aedes albopictus ya había invadido 40 por ciento del planeta gracias al comercio internacional. El investigador encontró que las carreteras están asociadas al desplazamiento de estos insectos.

Según Loaiza, los establecimientos dedicados a la compra y venta de llantas usadas favorecen la distribución del vector, el cual pone sus huevos en neumáticos secos que son llevados a distintas partes.

Luego, al contacto con el agua, las larvas emergen y se desarrollan colonizando nuevas áreas. En el caso de los moscos adultos, estos son transportados en el interior de automóviles o camiones.

El Aedes aegypti se ha adaptado a vivir cerca de los humanos mientras que el Aedes albopictus prefiere estar afuera de las casas, en las plantas o en huecos de árboles, y se cree que tiende a alimentarse más de sangre de animales domésticos, y aunque se piensa que es un vector menos eficiente para el dengue, ante la ausencia del Aedes aegypti ocuparía su espacio.

Según el doctor José Loaiza se deben tomar medidas para controlar a ambas especies, porque eliminando una no se va a resolver el problema del chikungunya y del dengue a largo plazo.

En México, la primera epidemia de dengue hemorrágico ocurrió en 1995 y aunque los casos de la enfermedad van en aumento, las muertes están debajo del uno por ciento del total.

Una proyección hecha en 2014 por Adriana Zubieta Zavala, investigadora del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, calculaba que para este año el gasto para combatir el dengue en México llegaría sería de unos seis mil millones de pesos actuales, 0.9 por ciento del presupuesto de 2021 para salud.

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