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martes, octubre 19, 2021
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Sí, acepto. Yucatán se convierte en la entidad 22 en reconocer al matrimonio igualitario

La LXII Legislatura del Congreso yucateco le dijo Sí, acepto —al fin— al matrimonio igualitario en la entidad. El miércoles 25 de agosto, después del jalón de orejas que recibieron las y los diputados por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, una sesión extraordinaria en la que el tema era el último inciso de once dictámenes a discutir y aprobar, y un recinto legislativo que cobijaba en sus escaleras y áreas verdes a activistas y rezadoras, se convirtió en un día histórico, maravilloso y lleno de algarabía entre la comunidad LGBT+ y quienes se alían a la lucha.

Desde un día antes, las personas activistas de los dos “bandos” se organizaron y prepararon para manifestarse a las afueras del recinto legislativo. Apenas pasaban de las 10:00 horas cuando empezaron a mezclarse banderas de colores con figuras religiosas y rosarios.

El ambiente se puso tenso. En la calle había una fila de camionetas y autos conducidos por choferes o señoras vestidas de blanco que se persignaban sin cesar, declamaban pasajes bíblicos y rezaban un rosario con la presencia de la imagen de la Virgen María. Entre sus consignas destacaban “Matrimonio natural”, “No a la ideología de género” y “Matrimonio es hombre y mujer”.

Por otro lado, se veía a personas que sostenían una gran bandera arcoíris y pedían que por favor “se fueran a rezar a la iglesia”; que “la Iglesia y el Estado, son asuntos separados” y por supuesto, la consigna que más molesta a los grupos de la familia tradicional es que “todas son familias”.

Ambos grupos convivieron en un mismo lugar hasta que, al mediodía, los rezos, la Virgen María y los “matrimonios naturales” se retiraron del recinto y no volvieron… Existe una alta probabilidad que alguien de adentro les haya avisado que ese sería el día y bueno, mejor retirarse con dignidad y respetar las decisiones de un Estado laico.

Llegaron las primeras horas de la tarde y la sesión extraordinaria continuaba desahogándose. Alrededor de las 16:00 horas las personas activistas celebrábamos la primera gran victoria: las 25 diputaciones aprobaron incluir y reconocer en el Código Penal local como delito a las terapias de conversión, mejor conocidas en el argot LGBT como ECOSIG (Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual e Identidad de Género), de manera que en el estado se castigue hasta con tres años de prisión a quien obligue, permita, consienta o aplique dichas terapias que, en realidad, son actos de humillación, tortura e incluso de abuso o violación sexual que ocurren en espacios privados o internados, en donde una persona no heterosexual es llevada en contra de su voluntad.

Seguido de ese dictamen, se discutió y aprobó otro también importante: la imprescriptibilidad del delito de feminicidio, es decir que, aunque pase el tiempo, quien lo cometa sin importar los años que transcurran se le podrá iniciar el proceso penal que corresponda. Con su aprobación, se escucharon aplausos y el grito de “Ni una más, ni una más, ni una asesinada más”. Muchas feministas también son LGBT, lo que fortalece al activismo y a la lucha en conjunto por la igualdad e inclusión.

Pasaban las 17:00 horas y llegó el momento que todas, todos, todes esperaban (aunque a muches no les guste el lenguaje inclusivo, no puedo invisibilizar a la comunidad no binaria o de género fluido).

En el chat del canal de Youtube del congreso se leía un bombardeo entre corazones de colores y corazones azules, y fuera del recinto legislativo las personas activistas formábamos un círculo alrededor de una bocina y un megáfono escuchando la sesión en vivo.

La primera diputada en usar la tribuna fue Karla Franco, en su calidad de presidenta de la Comisión de Puntos Constitucionales. En pocas palabras, se refirió a que Yucatán tenía que avanzar hacia la no discriminación y en pro de los derechos humanos al reconocer los principios de igualdad y la eliminación de barreras que no reconocieran a todos los seres humanos de la sociedad yucateca. Puntualizó el trabajo de su comisión, al decir que por tercera vez habían aprobado el dictamen para que pasase al Pleno, tal como lo dicta la Constitución federal.

Por supuesto, la diputada promovente Milagros Romero hizo uso de la tribuna y mencionó que hacía 21 meses que presentó la iniciativa y que tenía la convicción de que se votaría favorablemente. Que a lo largo de tres años de convivencia y trabajo con sus compañeras y compañeros diputados habían aprobado muchas leyes y modificaciones que estaban pendientes por décadas y su confianza estaba puesta en ellos y ellas para borrar las “notas de vergüenza” y pasar a la historia como una legislatura que votó por la igualdad.

La diputada Karla Franco no dudó en fijar su posicionamiento y con la diputada Paulina Viana, fueron dos de las cinco diputaciones panistas que votaron a favor del dictamen, caso contrario a Manuel Díaz, Rosa Adriana Díaz Lizama y Víctor Merari que fueron en contra.

Afuera, en el círculo del activismo ya las emociones estaban desbordadas al momento en que la Mesa Directiva dio lectura a la votación de 20 a favor, contra cinco en contra al dictamen de matrimonio igualitario en Yucatán, con lo que la entidad se convirtió en la número 22 del país en permitir la unión civil, jurídica y voluntaria entre personas.

Entre gritos de victoria, consignas, abrazos y besos entre las parejas que se encontraban presentes y hasta lágrimas de alegría, el 25 de agosto de 2021 se convirtió en una fecha que la sociedad yucateca no olvidará.

La celebración se prolongó y continuó el festejo en el Monumento a la Patria, de Paseo de Montejo. Llegó la batucada para animar aún más el ambiente y los vehículos que transitaban sonaban el claxon en señal de apoyo. Ya pasaban las 20:00 horas y la alegría aún se percibía en el monumento de Mérida donde se celebran las victorias.

Sin embargo, entre tanta emoción, la comunidad LGBT pidió a Yucatán que no se olvidara de un nombre, que no se olvidaran los acontecimientos del pasado julio y que no pasara por alto que también se necesitaba una cortina de humo que reivindique a Yucatán en las noticias locales y nacionales después del ruido ocasionado por el caso de José Eduardo. Si algo tiene la comunidad activista es una visión transversal para no permitir los “atoles con el dedo”.

Y, ¿qué sigue? Bueno, falta que el gobernador Mauricio Vila publique todo lo aprobado en forma de decretos en el Diario Oficial del estado y que en un plazo no mayor a 180 días la legislatura entrante se ponga las pilas y modifique el Código de Familia para ajustar dicha ley secundaria a la Constitución local.

Sí, sí se avanzó a un estado un poquito menos discriminatorio, un poquito menos homofóbico, pero falta aún mucho camino por recorrer y mucha justicia por hacer. La lucha, continuará…

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