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viernes, enero 28, 2022
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A unas horas del ciclo escolar

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Inició la cuenta regresiva para el arranque, mañana lunes a las 7 horas, del ciclo escolar 2021-2022 y al magisterio yucateco le queda la claro que el precandidato presidencial Mauricio Vila Dosal lo obliga a regresar a las aulas para justificar el destino desconocido de los miles de millones de pesos autorizados por la LXII Legislatura pero nunca ejercidos en el mantenimiento de la infraestructura escolar en los últimos 16 meses.

Sin dotar de un termómetro a las escuelas, sin cumplir su histórico anuncio de que sus socios comerciales del ADO prestarían en este verano el nuevo servicio urbano “Va y ven” en el Anillo Periférico, sin un servicio de transporte urbano a la altura de la nueva realidad, mañana lunes el magisterio local será obligado al regreso físico de las escuelas para atender dos modalidades al mismo tiempo: presencial y en línea.

En esta tarde dominical, les compartimos la reflexión de investigadores de la UNAM, “El regreso a la escuela, ¿híbrido o presencial?”, es importante que retornen a las aulas, pero existe riesgo para infantes y adolescentes; el entorno escolar pospandémico provocará ansiedad y estrés en padres de familia, niños y adolescentes, y las clases a distancia requieren conexión a internet, compra de tableta, computadora o teléfono móvil, audífonos, luz y otros gastos.

Ante la posibilidad que estudiantes de educación básica regresen a clases presenciales luego de 17 meses de recibir enseñanza a distancia, la falta de un plan integral específico genera dudas, estrés y ansiedad en los padres de familia, en los niños y adolescentes, al no tener una decisión afirmativa:

María Teresa Monjarás Rodríguez, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM: “Cuando los padres de familia estén preparados emocionalmente será el mejor momento para enviar a sus hijos a la escuela.

“Toda crisis es aprendizaje y oportunidad de crecimiento. La pandemia también lo es en cuanto a que, como padres de familia, reflexionemos acerca de cómo estamos afrontando la situación y cómo vamos a enseñar a nuestros hijos a responder ante eventualidades como esta. Un estudio en centros escolares de Estados Unidos se observó, por ejemplo, que estudiantes de hogares de bajos ingresos perdieron 35 por ciento en el aprendizaje de matemáticas, mientras que los de altos ingresos mejoraron 45.5 por ciento.

En tanto que en la Encuesta para la Medición del Impacto COVID-19 en la Educación (ECOVID-ED) 2020, elaborada por el INEGI, se señala que casi 2.2 millones de alumnos presentan alto riesgo de no haber avanzado en los aprendizajes que les correspondían en el ciclo escolar 2020-2021; además, 6.6 por ciento de estudiantes no contaron con tecnología ni apoyo de una persona que los guiara en el aprendizaje en casa.

“Algunos estudios consideran que el cambio al entorno escolar pospandémico provocará ansiedad y estrés en los padres por la separación de los hijos, pero también en los niños y adolescentes debido a que el confinamiento generó que las familias desarrollaran mayores dependencias en el hogar, nuevas rutinas y, en algunos casos, se han establecido relaciones estrechas de apego.

“México es uno de los países en Latinoamérica que no ha vuelto a clases presenciales. En Cuba y Nicaragua, por ejemplo, fue poco el tiempo en el cual niños y adolescentes recibieron la enseñanza a distancia; sin embargo, cabría preguntarse la conveniencia de que vuelvan a las aulas los estudiantes de educación básica. ¿Habrá otro rebrote o un mayor número de infecciones?, no existen estudios robustos que nos indiquen que esto podría ocurrir.

Escuchar a los menores

“Obviamente, a los tutores les genera miedo y ansiedad el que sus hijos contraigan esta enfermedad; además, hay quienes observan que los menores tienen afectación de salud mental por el encierro y la falta de convivencia con sus pares; en este caso es recomendable el regreso a las aulas.

“Sin embargo, es importante saber cómo se sienten ellos, qué piensan, qué miedos tienen ante la eventualidad de regresar a la educación presencial; conocer sus emociones positivas, es muy importante que los padres sean sensibles a ellas y a sus sentimientos. Obviamente la decisión la tomará el adulto con base en el contexto de la pandemia, aunque es importante considerar la opinión de los niños.

“Si se determina que acudan a la escuela o continúen con las clases a distancia, debemos darles una explicación y una justificación a nuestros hijos.

“Recomiendo que los padres de familia evalúen, incluso a nivel individual, los costos y beneficios de que regresen a los planteles educativos o si pueden mantener su educación en línea: ¿cuento con el equipo necesario, puedo acompañarlos en su aprendizaje?, porque habrá familias cuyas necesidades económicas sean desfavorables y que han visto afectada también la alimentación de los niños.

“El regreso a las aulas traerá ventajas porque además de dotarles de aprendizajes que favorecen su desarrollo cognitivo, contribuyen a su desarrollo emocional, sobre todo en aquellos adolescentes en etapa de cambios físicos, psicológicos, emocionales y sociales; en ellos sería bueno el regreso a las aulas para reducir los efectos que el encierro por la pandemia ha impactado en su salud mental.

“Los preescolares podrían manifestar emoción por el regreso a sus escuelas “y será normal, incluso que presenten una especie de hiperactividad por esta excitación, además algunas otras emociones que estarán inmersas en muchos otros niños que desafortunadamente han perdido sus figuras parentales.

“Ante ello, es necesario capacitar a los docentes en el desarrollo de habilidades para que puedan brindar contención emocional. Este es un aspecto que destaca la UNESCO para el regreso seguro a las aulas: una evaluación, académica y socioemocional, de docentes, padres y niños; con base en ello realizar intervención y acompañamiento”, explicó.

Menor matrícula

Según el documento “Impacto de la pandemia en niñas y niños” dado a conocer el 19 de agosto pasado, 5.2 millones de estudiantes no se inscribieron al ciclo escolar 2020-2021 por causas relacionadas con la COVID-19 o por falta de recursos; tres millones de ellos son niños y niñas.

En el ciclo escolar 2020-2021 se matricularon en el sistema escolarizado 35.6 millones de niñas, niños y jóvenes en los distintos tipos, niveles y servicios educativos.

La matrícula de educación básica se redujo 2.6 por ciento; en educación media el porcentaje fue superior, 3.1; mientras que en educación superior disminuyó 0.8.

Requiere de un plan integral

Violeta Rodríguez del Villar, académica del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc), opinó que no están dadas las condiciones para el regreso a las aulas en educación básica, y más aún está en duda si se cuenta con los recursos económicos para la reapertura de los planteles.

Apuntó que cada año el sector educativo ha experimentado recortes presupuestales y en 2021 fue uno de los más castigados con aproximadamente 15 por ciento, además de la desaparición del Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa.

Puntualizó que incluso antes de la pandemia la inversión en infraestructura tenía importantes rezagos, por lo que la posibilidad de que los alumnos regresen a las aulas enfrenta la dilación en mantenimiento y actualización de los planteles. Nos encontramos con nuevas necesidades para retomar las clases presenciales y no hay una definición oficial sobre cómo se enfrentarán las exigencias que implica retomar las actividades escolares de una manera segura y ordenada.

La investigadora del IIEc señaló que de continuar la enseñanza a distancia para el nivel básico implicaría que la inversión que no se ha realizado en infraestructura la tendrán que absorber las familias, que es lo que ocurre a partir del cierre de las escuelas en marzo de 2020.

Es decir, explicó, significó un desembolso unitario de dos mil pesos mensuales, solo tomando en cuenta el uso de la plataforma tecnológica requerida para las clases a distancia, lo que incluyó el gasto de un dispositivo (tableta, computadora o teléfono móvil), audífonos, más conectividad, luz y otros gastos. Asimismo, las clases a distancia requieren conexión media a internet para dar soporte a las reuniones, lo que representa un gasto promedio de 800 pesos mensuales.

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