28 C
Mérida
jueves, septiembre 23, 2021
Inicio Opinión Saltar por la ventana, para entrar por la puerta grande: Olga Sánchez...

Saltar por la ventana, para entrar por la puerta grande: Olga Sánchez Cordero

Olga Sánchez Cordero se consolidó el pasado domingo como la presidenta de la Mesa Directiva de la LXV Legislatura en el Senado de la República, pero, ¿cómo y por qué ocurrió este movimiento político? Haré una breve recapitulación de los últimos años en la arena pública de la ex ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Sánchez Cordero fue senadora por Morena de septiembre a noviembre de 2018, pues el entonces presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, la llamó a sus filas para ocupar la titularidad de la Secretaría de Gobernación, convirtiéndose en la primera mujer en la historia en dicho cargo y ganándose el título de “la mujer de los tres poderes”, sumando a su carrera política el desempeñarse como parte del Ejecutivo federal.

Aunque desempeñó un papel muy digno al frente de dicha dependencia, la realidad es que sus capacidades, habilidades y conocimientos —a mi parecer— fueron desaprovechados por el propio AMLO que le delegó asuntos de Estado de manera limitada e incluso transfirió funciones que le correspondían a ella, al canciller Marcelo Ebrard.

Recordemos que en el 2019 Ebrard fue quien negoció la política migratoria con Trump, asunto que le debió corresponder a Sánchez Cordero en relación con las competencias del Instituto Nacional de Migración —que es parte de la Secretaría de Gobernación— y, entre tanto ruido, ocurrió la renuncia del entonces titular de dicho instituto, sumado a un inicio de rivalidades y fricciones entre dos de las pocas personas ejemplares de la 4T.

Inició para la ex ministra lo que a título personal nombró como “la estrategia de la exclusión”, es decir, cuando un superior jerárquico se encarga de minimizar tu encargo, dándote asuntos que parecieran súper importantes para que te entretengas, pero en realidad, son otras y otros los que desempeñan tus verdaderas funciones. En pocas palabras, un acorralamiento en una esquina para que un día tú misma o mismo decidas renunciar. Y así fue ¿o no?

Hay dos versiones teóricas de la renuncia de Sánchez Cordero: la primera refleja su inconformidad y hartazgo con sus pares que no dudaron en alguna ocasión llamarla “Secretaria florero”, un apodo misógino y machista que refleja la violencia de género al interior del gabinete presidencial y que ella se encargó de combatir y visibilizar de manos aliadas como INMUJERES, a pesar de la austeridad debido a los recortes presupuestales que sufrió dicha institución, pero que no la detuvo en continuar realizando acciones afirmativas con mujeres políticas y con colectivas feministas.

Aquí hago un paréntesis para nombrar el segundo conflicto notorio que hubo entre Olga y López Obrador, cuando ella se pronunció enérgicamente en contra de la candidatura de Salgado Macedonio por las acusaciones de connotación sexual que había en su contra y que el presidente de la república defendió hasta que fue insostenible.

Ahora, la segunda versión de su renuncia es complementaria de la primera —porque no van separadas— solo que se añade un toque político aún más importante y radical. En ese hartazgo de Sánchez Cordero la decisión de regresar al Senado de la República pudo ser sencilla y, para AMLO, este movimiento político le vino “como anillo al dedo” pues Ricardo Monreal, presidente de la bancada morenista, lleva un buen rato haciendo sus propias alianzas y rompiendo a diestra y siniestra al interior de Morena, y el regreso de la ex ministra es un “estate quieto” para el senador zacatecano que no siguió las órdenes presidenciales de un período extraordinario para legislar sobre la consulta de revocación de mandato antes del tercer informe de gobierno, que se llevó hoy 1 de septiembre.

El 26 de agosto, Olga participó en un último evento como secretaria de gobernación, pero además de llegar tarde a “Los Pinos”, donde se realizó un encuentro de mujeres políticas, se retiró antes de cumplir la media hora de llegada y, de repente, ya estaba junto a AMLO y su sucesor en Palacio Nacional para hacer pública su renuncia y su reincorporación como senadora.

Sánchez Cordero hizo lo que se conoce como “tirarse por la ventana” para entrar a la Cámara Alta por la puerta grande, con bombo y platillo, y ocupar nada más y nada menos que la Presidencia de la Mesa Directiva y, con esto, consolidar un mensaje político: la transformación, la revocación de mandato, la ley que regulará la cannabis (que Olga también ha impulsado) y toda la legislación que se estancó estos primeros tres años legislativos van porque van.

Y para que no quepan dudas, Monreal y la ahora presidenta del Senado ya tuvieron su primer desacuerdo relacionado con la modificación de la pregunta que se hará en la votación de la revocación de mandato el próximo marzo. En esta discrepancia, el senador afirma que, de dejar la redacción actual, los partidos opositores la judicializarán porque se comprende más como una afirmación a la ratificación presidencial.

Sin embargo, Sánchez Cordero no estuvo de acuerdo, hizo un llamado a las y los senadores de defenderla por considerarla “la columna vertebral de la ley” y ya hasta sugirió poner un “candado” en los artículos transitorios que proteja los intereses presidenciales en contra del INE y otros órganos autónomos que quieran entrar al quite, para blindar a la norma y establecer la derogación de cualquier normativa u ordenamiento que se oponga.

Mañana jueves 2 de septiembre será la primera sesión ordinaria del nuevo año legislativo y se discutirá, precisamente, la Ley Federal de Revocación de Mandato, que se espera sea aprobada por la bancada morenista.

A pesar de todo, tengo la esperanza que Olga esté jugando el juego del poder y, al final, le salga bien su movimiento político, se destaque por defender firmemente al Senado y no sucumba ante las peticiones, los caprichos y berrinches presidenciales, sino que, por el contrario, demuestre porqué se ganó a pulso ser nombrada “la mujer de los tres poderes”.

Sería todo un agasajo ser testigo de cómo una mujer no se doblega ante la figura presidencial y hace lo que le corresponde: ser una política de alto nivel… Esperemos, por el bien y la paz de México, así sea.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

MÁS POPULAR