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jueves, septiembre 23, 2021
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En fin, el hipotálamo

El 19 de febrero de 2019 la dirección de Comunicación Social del gobierno del estado de Yucatán solicitó a sus proveedores de publicidad y propaganda la difusión masiva de la Primera encuesta de atributos de los gobernadores, uno más de sus históricos sondeos patito con millonario cargo el erario, ésta para crear la imagen pública de honestidad del desde entonces suspirante presidencial. Dime qué presumes y te diré de qué careces, reza la sabiduría popular.

“¿Si usted pierde el bolso o la cartera y el gobernador o gobernadora lo encontrara, ¿crees que te lo regresaría?”, dijo Mauricio Vila que preguntó a nivel nacional su proveedor Caudae Estrategias.

Y el histórico resultado arrojó que la belleza del bebé sólo es capaz de competir con su Honestidad de encuestas. Que, a nivel nacional, un 72.4 por ciento de los mexicanos consideró en esa fotografía a Mauricio Vila como ¡el gobernador más honesto!, por encima del 71.6 por ciento que alcanzó Claudia Sheinbaum Pardo, jefa de gobierno de Ciudad de México.

(Curiosamente, la principal contendiente de gerente de Subway en la disputa por el amor de Andrés Manuel López Obrador en la sucesión presidencial de 2024 se alzó con el triunfo indiscutible en el atributo Integridad, con un 70.2 por ciento, por arriba del 68.3 por ciento del vendedor estrella de espejos, quimeras y distracción).

A unos años de distancia y para fines periodísticos, me urge conocer la opinión de los yucatecos: Si pierde su bolso o cartera por el rumbo de Cordemex, a la salida a Progreso, ahí donde Rosa Moya & Vila se apoderaron del último filón de oro, ¿usted cree que el títere de la mafia inmobiliaria se lo devolvería?

Publicita un gobierno honesto y transparente, pero se resiste a informar en qué condiciones participa el terreno de la Benemérita y Centenaria Escuela Normal de Educación Primaria Rodolfo Menéndez de la Peña en este oscuro pago de favores de sus patrocinadores de campaña. En fin, la hipótesis.

Presume que su Estadio Sostenible Yucatán detonará un cambio urbano en la zona, la misma que abandonó a su suerte desde hace seis años (tres de ellos como alcalde de Mérida), cuando la mafia inmobiliaria puso sus ojos en ese filón de oro. En fin, la hipoteca.

Promete que no habrá caos vial, pero en el pago a la familia Ferráez por su aportación a la campaña 2018 redujo el Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI a un puñado de cajones de estacionamiento. En fin, la hipopótamo.

Aseguró que ese proyecto no le costaría ni un solo peso a los yucatecos, y ahora sorprende al mundo robando un terreno sin consultar a nadie, invirtiendo publicidad oficial en un proyecto privado. En fin, la hipotenusa.

Promete mejorar la vialidad urbana con su estadio de primer mundo, pero durante la campaña electoral intermedia impuso a Mérida una ciclovía y unos maceteros en el centro que, para zanjar, no sé cuántos millones de pesos costará corregir esa aberración urbana en el próximo sexenio. En fin, la hipocondríaca.

Dice que quiere mover el aeropuerto para detonar el sur, pero no deja de apoyar las grandes inversiones con olor a lavado de dinero que florecen en el Anillo Periférico, entre las salidas a Progreso y Tizimín. En fin, la hipotermia.

Grita y sostiene que entregará el poder ejecutivo a “cualquiera menos Renán”, pero se hace acompañar del presidente municipal de Mérida en todas sus ocurrencias mercadotécnicas, de la precampaña presidencial. En fin, ahí no hay hipocresía: sabe que embarrando a su rival político, se hundirán los dos.

Verdad y #JusticiaParaJoséEduardo

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(*) Reportero

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