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jueves, septiembre 23, 2021
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Vagones cargados de negocios

El anuncio sobre el cambio de ubicación de la estación Mérida del megaproyecto ferroviario en Yucatán conlleva no sólo implicaciones en el trazo de la línea férrea, también corrobora que detrás de la decisión “técnica” hay en realidad motivaciones políticas y de turbios intereses económicos.

Teniendo como punto de entrada al estado el municipio de Maxcanú, en el suroeste de la entidad, la línea ferroviaria actual recorre Kopomá, Chocholá y Umán antes de entrar a la ciudad de Mérida, desde donde otros ramales conducen a Progreso, Tixkokob y Kanasín, para internarse al oriente y sur yucatecos.

Se descartó la idea inicial de edificar una estación en la céntrica zona meridana “La Plancha” basados en la gran complejidad logística que esto implicaba, sin olvidar el enorme conflicto que se veía venir con los vecinos del rumbo, con muchas décadas de arraigo en la zona, y el consecuente freno que traería a un proyecto que el presidente exige inaugurar antes del fin de su administración, en 2024. El nuevo trazo entonces debía rodear la ciudad.

Desde el comienzo, la idea fue aprovechar el derecho de vía de la carretera federal Mérida-Puerto Morelos, la opción más viable entonces fue desviar el trazo rodeando la ciudad por el sur para alcanzar dicha vialidad. Justo en este punto se inicia el trasfondo de decisiones que, si bien se acaban de dar a conocer, necesariamente se tomaron desde hace tiempo.

Enfrente de Poxilá, comisaría de Umán, atravesando la carretera Mérida-Campeche, se ubican los terrenos que el empresario José Antonio Loret de Mola Gómory posee como ejidatario.

El dos veces presidente local de la Coparmex sigue en negociaciones con la Federación para el desarrollo de un nuevo aeropuerto ahí, un proyecto que primero anunció el titular de Fonatur, Rogelio Jiménez Pons Gómez, y luego fue descartado por él mismo, para luego retomado por el precandidato presidencial Mauricio Vila Dosal con dos anuncios oficiales, lo que revela que el empresario y el gerente de Subway tienen importantes motivaciones para presionar al gobierno federal con el fin de que levante vuelo el proyecto.

Pasando por el sur de Mérida, afectando la Reserva Ecológica Cuxtal se llega a una nueva zona de ejidatarios de apellidos Loret de Mola y Díaz, Gómory Rivas y Loret de Mola Gómory en el núcleo parcelario de Teya, comisaría de Kanasín, donde la Hacienda San Ildefonso Teya todo lo domina, un epicentro económico y político.

Con los apellidos mencionados se entre mezclan los Cárdenas Sosa, Cárdenas Narváez, Cárdenas Rodríguez, Gual Cárdenas, Fernández Cárdenas o Mier y Terán Medina, en cuyo centro se encuentra el matriarcado de Carolina Cárdenas Sosa, muy cercana a Vila Dosal (fue su directora en el ayuntamiento meridano y a unas horas de la presentación del gabinete cedió la Secretaría de Turismo a la relacionista pública Michelle Fridman Hirsh, aunque eso no ha sido obstáculo para que sus cadenas de restaurantes reciban apoyo oficial, incluso los destinados a los damnificados por el COVID-19).

La famosa “gringa del sur”, como se presentó la única vez que intentó estar en una boleta electoral tras su paso por el gabinete de Patricio Patrón Laviada, es propietaria de la Hacienda Teya y socia de otros apellidos ya muy conocidos en esta administración: los Rosas Moya y Rosas Cantillo, los mismos que están detrás del nuevo “estadio sostenible” recién anunciado por Vila Dosal, y cuya promoción corre a cargo de un gobierno del estado transformado en agencia de mercadotecnia.

En política nada es coincidencia. En la ubicación de la nueva terminal del tren maya se define un apoyo directo e intencional de Vila Dosal a familias que han sido sus socias desde que comenzó su ruta presidencial con su llegada a la alcaldía de Mérida, y a cuyas empresas favoreció abiertamente como presidente municipal y hoy como gobernador, otorgándoles apoyos económicos que derivaron en reclamos populares y en una denuncia penal que se perdió entre los cajones de la Fiscalía General del Estado.

Sabedor de cómo funcionan las franquicias y las concesiones, Vila Dosal ha dejado hacer y deshacer al rey Andrés Manuel López Obrador en la “hermana República de Yucatán”, con tal que permita a su virrey actuar sin restricciones. El gobernante de origen capitalino parece desconocer que las haciendas históricamente han sido símbolo de opresión para sus gobernados, origen de inconformidades que no pocas veces han llevado a levantamientos populares en Yucatán. Quizá nos valga recordar que quien olvida su historia está condenado a repetirla.

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