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jueves, septiembre 23, 2021
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De vuelta a la rutina

Este lunes, con el regreso presencial a las aulas, veremos a las puertas de las escuelas abuelos y abuelas, un pilar en la familia. Son una ayuda muy importante a los padres y su vínculo con sus nietos es muy rico, aporta valores esenciales a las nuevas generaciones.

El ritmo de vida al que se ven obligados muchos padres por sus compromisos laborales ha conllevado que ellos participen de forma activa en la educación de los nietos. Muchas veces son ellos quienes les cuidan después del colegio y les preparan la comida.

Algunos han regresado a trabajar los supermercados como empacadores. Puedes notar en sus miradas la emoción de volver a sentirse parte de las actividades comerciales. Toman a consideración todas las medidas necesarias para cuidarse, enfundados con barbijo, careta… y en algunos casos hasta doble barbijo.

Al menos 10 años han pasado desde que no hablo ni veo a mis abuelos y considero que de llevar una relación mejor con ellos la vida en mi niñez hubiera cambiado. De ellos no sé mucho. Espero algún día entablar una buena plática con ellos.

Hoy en día, con los cambios que viven los niños, “devolverle” a sus abuelos es una bocanada de aire fresco, con ellos sentimos que la vida continúa como hasta antes de la pandemia.

Pasadas las vacaciones, con la mente más relajada y la energía renovada para el regreso a las aulas, la empresa Lingokids especializada en contenidos en inglés para niños de edades tempranas realizó una investigación acerca de la vida y los vínculos entre los niños y los adultos de la familia.

Esa investigación arrojó que el 78% de los padres de familia considera que sus hijos son felices, el 89% de los padres de familia piensa que sus hijos valoran las actividades en familia y los planes sencillos, el 71% afirma que los abuelos tienen un vínculo muy fuerte con los niños y el 91% mencionó que estimulan a sus niños a colaborar en la casa con tareas acorde a su edad.

Según ese estudio aplicado a 600 familias mexicanas con hijos de 3 a 8 años, los padres se preocupan especialmente por la felicidad de sus hijos, un 78% cree que son felices y lo ven reflejado en la alegría de los pequeños, mientras que un 22% cree que lo son, pero a veces pasan por momentos de problemas y seriedad.

Conforme a sus datos, si para nosotros el confinamiento es complicado, para los niños el cambio es sumamente difícil. En dicha encuesta los padres de familia observaron comportamientos fuera de lo común en los pequeños: el 19% extraña jugar libremente y compartir, el 15% ir a los parques o lugares de entretenimiento, el 13% extraña celebrar cumpleaños y el 7% estar sin mascarillas y lugares públicos.

No porque tengamos algún problema con nuestros padres o abuelos los debemos alejar de su convivencia con nuestros hijos. No hay nada más bonito que ver la felicidad de los niños y los abuelos en cada encuentro.

La pandemia cambió nuestro mundo. Dejemos de pensar que regresará el pasado, mejor adaptemos la forma como llevamos nuestra vida presente y pensemos qué clase de mundo estamos formando en esos pequeños seres que nos ven como el modelo a seguir.

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(*) Comunicóloga y maestra en mercadotecnia y medios digitales.

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