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jueves, septiembre 23, 2021
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El nuevo estadio genera división entre vecinos

Cecilia Abreu y Juan José Tun Cosío

Tras el arranque de la construcción de un estadio “sostenible” en los terrenos que ocupó la Benemérita y Centenaria Escuela Normal de Educación Primaria “Rodolfo Menéndez de la Peña”, los vecinos del rumbo de Cordemex manifestaron opiniones encontradas, unos a favor, otros en contra y otros más resignados a que, pese a cualquier movimiento ciudadano, la obra se realizará, “porque es el gobierno”.

El grupo más visible y con más argumentos se opone al proyecto de capital privado que el gobierno del estado promueve con recursos públicos mediante volantes y la entrega de playeras casa por casa.

La mañana del sábado, unos 40 vecinos de Cordemex y Sodzil Norte se reunieron en el Parque del Maestro para manifestar su inconformidad, pues aseguran que se enteraron de la obra de un día para otro.

Genoveva Campos, vecina del rumbo, expuso que la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) exige para avalar un estadio profesional del tipo que promete al menos 15 hectáreas de terreno, pero el que se quiere edificar en Cordemex estaría en uno de cuatro hectáreas.

“Además estamos rodeados de escuelas, parques, casas-habitación y hay suficientes negocios comerciales enfrente de este terreno, o sea que comercialmente no tenemos necesidad”.

La vecina aclaró que están muy felices que se realice una obra de esta naturaleza, porque es positivo para Mérida, “pero este no es el espacio para hospedar un proyecto de tales características y magnitud”. Llamó a las autoridades a que reconsideren el espacio y que busquen un lugar idóneo para ese tipo de infraestructura.

Genoveva Campos también explicó que, si bien un proyecto de esta naturaleza eleva la plusvalía de los inmuebles, sería muy poca esa ganancia, pues ni los grandes centros comerciales como Plaza Galerías, Gran Plaza y The Harbor han logrado acrecentar en mucho los precios de las viviendas:

–Aunque la plusvalía se eleve, nadie tiene planes de vender su hogar, así que nos condenan a una convivencia diaria con las consecuencias de un estadio: problemas viales, de estacionamiento o de vendedores ambulantes que atraerá.

–Cordemex reflejó la industria henequenera, sus vecinos han crecido por más de 50 años unidos, muchos se conocen y apoyan, y es importantísimo que se mantenga de esa manera. Tarde o temprano, el proyecto tal y como se presenta hasta hoy implica el grave riesgo que estas familias sean expulsadas a otros lugares.

–En la actualidad, circular por la avenida del Maestro en horas pico implica detenerse y esperar en el semáforo de la salida a Progreso de tres a cuatro veces. En un día de partido de futbol o béisbol, no sé cuántas decenas de veces habrá que esperar el cambio de semáforo.

–Además, una reorganización vial en la zona implicaría acabar con áreas verdes. Hay muchísimos árboles que tienen muchos años y la legislación contempla que no se deben cortar este tipo de árboles.

– Es inaceptable pretender levantar aquí un estadio con las dimensiones anunciadas. No hay espacio, no hay vías y hay una comunidad originaria desde hace más de 50 años.

Arturo Rosado, otro de los vecinos, resaltó que en la Ciudad de México las zonas donde se ubican los principales estadios de fútbol, como el estadio Azteca o el del Cruz Azul, o incluso la Monumental Plaza de Toros, “son colonias arruinadas”.

“En mi juventud asistí a estos lugares y recuerdo que había que estacionarse seis u ocho cuadras antes porque no se podía transitar”, explicó.

Calificó la obra como una “acto desesperado” por razones políticas, pero agregó que hay muchos otros espacios en Mérida para levantar un proyecto de este tipo.

Otra de las inconformes, Ana Martín, vecina de Sodzil Norte, expuso: “No vamos a permitir que se violente nuestro espacio de vida, nuestra paz y tranquilidad. Jamás nos consultaron si queríamos un estadio. ¿Qué queremos algo? Sí, un centro cultural, un espacio deportivo para la gente del lugar, no un negocio de alguien que viene a hacer conciertos o a traer equipos”.

En tanto, en redes sociales de vecinos del rumbo, hubo otras voces que se manifestaron a favor de la construcción de un hospital o de una universidad, pues consideran que será de mayor beneficio.

Otros vecinos se manifestaron en redes sociales a favor del estadio, pero no dieron más argumentos. Unos solo manifestaron que “la gente de todo se queja” y otros más que se trata de “viejos” que no quieren un cambio.

Los menos, coincidieron en que “brinquen, salten o lloren aquí en Mérida el gobierno hace lo que quiere y no le importa lo que la gente piense y quiera”.

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