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jueves, septiembre 23, 2021
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Azul Prusia y amarillo cidra

Era introvertido, antisocial, un genio, lo conocí como nadie. Un 12 de septiembre me llamó la atención el ruido de unos bufidos, de aspavientos. Aceché. Sobre su balsa, un caballete, telas viejas, sus deslumbrantes tintas y su almuerzo. Ese día me contagió su mortal virus: la fascinación de inyectar sangre multicolor a mis negras plumas. Él completamente concentrado en su lienzo, con toda calma robé su comida.

Saboreando el botín, de repente el silencio. Me miró fijo. Me vi en sus ojos. Sólo encontré paz y creatividad en su mirada. El lanchero exclamó: “¡Qué solo estará este hombre como para que un pajarraco ladronzuelo le alegre el jueves”.

El 18 de junio de 1889, Vincent Van Gogh envió a su hermano Theodore una carta, le habló de nuevo estudio, con “un cielo estrellado”. Ese día, pintó su obra célebre, el único nocturno de una serie de vistas desde la ventana de su dormitorio, en el viejo asilo Saint Remy de Provence.

Es un cuadro especial. En el lienzo predomina un maridaje de tintas –el azul Prusia y el amarillo cidra–, que su ídolo y gran maestro Eugene Delacroix consagra exclusivamente a Cristo. Vincent los concentró en las estrellas. En una de las más de 800 cartas que escribió a Theo, filosofó: “tomamos la muerte para llegar a una estrella”.

Pintó la “Noche estrellada” la mañana del 18 de junio. En la víspera definió el boceto. Vio la Luna menguante desde la ventana de la pared este, en el segundo piso del asilo Saint Paul de Mausole, la estilizó al igual que a Venus. En la Constelación de Aries vio perfectos puntos de un mapa. Sus remolinos, ¡con la fuerza necesaria para arrastrarnos a su inevitable viaje interior! La noche de Géminis sufrió mientras escribía a Theo.

Como era el único nocturno de la serie de cuadros que mandaría a su hermano, dudó. {En una carta al pintor Emile Bernard, fechada a finales de noviembre de 1889, se refiere a esa pintura como “un fracaso”}. “No me dice nada”, escribió a Theo esa noche y decidió retener tres pinturas para ahorrar dinero en el envío, entre ellas, su noche estrellada.

Luego llegó el funesto día. Con la esperanza de robar su almuerzo, lo vi caminar por el centro, puntual como todos los días. Nada alteraba su disciplina inquebrantable, de 8 a 17 horas dedicado a la genialidad de sus pinceles y su innato ojo de tinta, ¡desataba profunda envidia en sus “amigos”!

Esa mañana lo vi concentrado en los campos de girasoles, sin desayuno, así que me alejé un rato. Cuando regresé, para mi sorpresa, no estaba. Escuché que se fue tambaleando, moribundo al hostal, con un disparo en el estómago.

Como en el caso de José Eduardo, en Mérida, Yucatán mucho tiempo ha transcurrido y las autoridades nunca aclararon qué pasó con Vincent. El vulgo jamás supo quién accionó el gatillo, de qué calibre era la bala alojada en su vientre. Solo se conocen el hecho: está muerto. Nadie sabe, nadie supo. “Suicidio” afirmarían los cercanos a la tragedia, y hasta se filtraron vídeos de cómo acomodó el arma. La pintura póstuma, sus herramientas del momento del disparo, la bala alojada en su cuerpo, todo desapareció de la historia.

Llegó malherido y durante 48 largas horas agonizó en la soledad de su habitación.

Bonampak también considera su mural del gobernador del estadio (in)sostenible como un gran fracaso. Pensaron que su arte allanaría el camino a los negocios, quisieron quedar bien con el poder y descubrieron una maldición del retrato al que apostaron todos los huevos de la canasta: por no cumplir con los cánones estéticos de la oficina de prensa de Palacio de Gobierno no abrieron en los tiempos que ellos habían programado y anunciado; su establecimiento del rumbo de Santa Ana fue clausurado y multado.

Los críticos de arte sostienen que el célebre mural del Bebé se adelantó a los tiempos. Aquí se anticipó, por favor, pulse click: Entre tu arte y mi arte

¡Un Pato-Bebé!

Casi sin querer, el artista capturó la esencia del homenajeado, un Pato-Narciso que perfila la sucesión a la gubernatura de 2024 con Cecilia Patrón Laviada. Desde la secretaría general del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional, se perfila la candidatura de género a la gubernatura yucateca, que exigirá el CEN blanquiazul. No en vano, la Banda de los Moches que desequilibra la vida socioeconómica de Yucatán tiene su embrión en su paso por la delegación de la Secretaría de Desarrollo Social.

[Excepto al retrato de Bebé, tomada de la página de Facebook Bonampak, las imágenes de este textículo fueron tomadas de internet y son de la película Cartas a Van Gogh]

Verdad y #JusticiaParaJoséEduardo

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(*) Reportero

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