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jueves, septiembre 23, 2021
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“Salir adelante y no dejarnos caer”: comerciantes

Cecilia Abreu

Negocios que se encuentran enfrente de la Escuela Secundaria General No. 9 Edmundo Villalva Rodríguez acatan protocolos de higiene en busca de incrementar sus ventas a partir de este regreso a clases que comenzó el pasado 6 de septiembre.

María Georgina Can Ek, propietaria de la Lonchería y frutería “Cevita”, expresa que espera un aumento en las ventas ahora que los jóvenes de secundaria vuelven a las aulas, pues durante el tiempo que la escuela se mantuvo cerrada, bajaron mucho.

Explicó que calcula que un 70% de disminución de sus ventas se dio como resultado del cierre escolar en el lugar que lleva tres generaciones de atender a la comunidad que circunda el área.

“Desde la abuelita de mi esposo, que ya falleció, luego le siguió mi suegra y luego yo… Muchisísimos años ya”, aunque la pandemia por COVID-19 les ha orillado a una crisis dentro de su negocio, reconoce que se mantienen gracias a que su esposo tiene un trabajo aparte.

Con cartulinas, cintas de prohibido el paso, los negocios esperan que las personas salgan a realizar sus compras diarias. En el sitio se observó que un cliente entró sin cubrebocas y, de forma muy atenta, le solicitaron ponérselo.

El mayor reto es “salir adelante y no dejarnos caer, tenemos dos niños”, expresa. Sin embargo, agradece que, debido al giro del negocio, siempre se mantienen trabajando, aunque en ese entonces solo su esposo salía para llevar los productos necesarios para su negocio.

Casi enfrente, está la papelería “El Ángel” desde hace seis años la dueña del lugar es doña Fátima Cuevas Franco, quien con este regreso a clases, espera que sus ventas mejoren, ya que con la contingencia sus ventas cayeron alrededor del 50%.

Debido al poco flujo en el lugar, incluso modificaron sus horarios, siendo que antes laboraban desde las 6:30 horas hasta las 20:00 horas  y, desde la reactivación económica con el COVID-19, comenzaron a abrir desde las 8:00 hasta las 14 horas, solamente de lunes a viernes, pues los sábados no había ventas.

“Cuando fue el cierre por el semáforo rojo, había un poquito para ayudar a los empleados, pero cuando se dio la reactivación económica se tuvo que despedir a dos empleados”, lamentó. Ahora solo con uno tenemos que sortear el mantener las ventas del negocio.

Ahora, con el regreso a los salones de la escuela contigua, consideran modificar de nueva cuenta su horario, abriendo desde las 7:00 hasta las 18 horas, ya que la institución educativa también tiene horario vespertino.

“Sin clases y sin nada el rumbo queda muerto a partir de mediodía ya queda muerto, ya no hay venta”, por lo cual, extender el horario sin que haya movimiento en la zona le resulta inconveniente, generando mayores gastos de luz que ingresos.

Durante este tiempo que la escuela estuvo cerrada, señala que lo que vendían eran cartulinas, pinturas, libretas “porque sí marcan tarea, hay proyectos y vienen los papás a comprar”.

En general los chicos vienen para realizar la impresión de sus trabajos que en la mayoría me comentan tienen que pasar a la libreta y tomar foto para que los maestros les califiquen.

Además de que mantenemos las ventas en cuanto a las copias de documentos importantes y algunos artículos para que los infantes de educación básica realicen sus trabajos manuales que también les piden en las escuelas.

Los dependientes de las tiendas del cuadrante que se ubica en la calle 84 A del rumbo esperan que las ventas despunten y mantengan el comercio local del sitio.

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