23 C
Mérida
jueves, septiembre 23, 2021
Inicio Opinión Señales de un sigiloso asalto ideológico

Señales de un sigiloso asalto ideológico

Juan José Tun Cosío

“El valor moral es menos común que la valentía en la batalla o una gran inteligencia”. Robert F. Kennedy.

Aristóteles, Tomás de Aquino, Immanuel Kant, Max Scheler, Johannes Hessen y, más reciente, Emmanuel Mounier o Carlos Díaz Hernández son tan algunos de los filósofos que han advertido durante la historia de la humanidad sobre la ideología del relativismo.

La teoría relativista, aquella donde no hay verdades absolutas, surge como un intento de evitar los horrores de los regímenes totalitarios que a lo largo de la historia han traído consigo la intolerancia hacia lo diverso hasta el exterminio del disidente.

Llevada del deseo de tolerarlo todo para evitar la intolerancia asesina, el relativismo lleva al permisivismo, que a su vez carga contra todo aquél que reconoce normas universalmente válidas, negándose a aceptar, por miedo a ser tachada de fundamentalista, que conocimientos generados, por ejemplo, por la filosofía o la ética aportan valores y verdades universales.

Muerta desde su nacimiento al ser incapaz por su “propio ADN” de ser referente universal para todo y para todos, el relativismo siempre acaba por transformarse en aquello que juró destruir, convirtiéndose en una nueva dictadura que impone su ideología por razón de Estado, raza o clase, porque previamente, al establecer como accesorios la ética y los valores, la sociedad perdió el piso firme donde apoyarse.

Desde la primera decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre la constitucionalidad de las reformas legales que llevaron a la despenalización del aborto en la Ciudad de México, en 2008, el planteamiento del máximo tribunal del país es que en nuestra Constitución no existen derechos absolutos y, por tanto, sólo hay valores relativos.

En aquella oportunidad, en un artículo de opinión expuse algunas ideas que vuelven a tener actualidad ante la nueva decisión de la Corte con respecto a la legislación de Sinaloa: “Las señoras y señores ministros parecen olvidar que toda decisión, incluso política o legal, se fundamenta en algún valor, es decir, resulta fruto de una elección que se basa en el racionamiento de que lo elegido es mejor que lo descartado, lo que implica un juicio de valor, como lo hizo constar el ministro ponente Sergio Salvador Aguirre Anguiano: ‘El papel de la Suprema Corte es examinar el apego a la Constitución de las normas legales impugnadas, pues ésta consagra los valores y principios que unen a todo el pueblo mexicano’”.

Y es que, si en México hemos llegado al punto de que los valores y principios que nos rigen son relativos, entonces no somos libres, porque sin verdades fundamentales somos incapaces de una elección verdadera que nos permita contrastar opciones y, por tanto, incapaces también de libertad.

La vida de una nación no puede fundarse en el relativismo, que da el mismo valor a todo, sino en el pluralismo, que resalta las diferencias de actitud y de opinión, y en la que si se dan posiciones que se comunican y se enfrentan es precisamente porque se comparte el convencimiento de que hay una verdad que se debe encontrar y asumir como valor supremo, pues sólo de esta manera se dará cohesión a lo diverso.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

MÁS POPULAR