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sábado, noviembre 27, 2021
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El aborto necesita una perspectiva social realista

Les aseguro que ninguna mujer se embaraza a propósito con la idea “qué ganas tengo de abortar”. Ni siquiera con la reciente despenalización del aborto alguna llegó a pensar “qué padre, ojalá que pueda aprovechar ese derecho pronto”.

Ojalá doña Martha*, que ya tiene ocho infancias a su cuidado, con el dolor de parir en la precariedad, con “los hijos que Dios le mandó” porque su esposo se negó a usar condón, aún luego de engañarla y ponerla en riesgo de contagiarse por alguna enfermedad de transmisión sexual, no tuviera que abortar a escondidas de su marido (y toda su familia).

Ella no quiere abortar, pero sabe que si no lo hace tendrá que alimentar a una persona más dentro de su familia en una casa de lámina y cartón que se inunda con una lluvia ligera, sabe que los 141.70 pesos (suponiendo que su marido tiene el salario mínimo y no menos) que tiene que utilizar cada día ya no alcanzan para alimentar a las 10 bocas que habitan su hogar.

Juan, su esposo, tampoco quiso que ella se ligara porque le pareció que solamente quería “ir a hacer sus porquerías a otro lado y no lo iba a permitir”, pero tampoco le ayuda a cuidar a las niña y niños que engendraron entre los dos.

Yo creo que todas las vidas son igual de valiosas y, claro que la vida que se gesta dentro de un vientre es invaluable. Es maravilloso el simple hecho de que un embrión pueda convertirse en feto y luego comenzar a ser un bebé. ¡Claro que es increíble! La naturaleza no deja de sorprenderme con este hecho biológico.

Pero si doña Martha a veces se quita de la boca la comida para que todas las personas que habitan en su casa puedan comer, creo que es necesario velar por su vida. ¿Quién soy yo para criminalizar su decisión?

Ah, pero si decide tener a la criatura, a sus espaldas cargará con el peso de los comentarios que dirán “¿por qué tuvo otro hijo si ya no tienen ni para comer?”. Si será juzgada sin importar la decisión que tome, ¡que decida entonces por lo que considera mejor para ella!

Yo defiendo la vida en todas sus formas, lo hago cuando riego las flores de mi jardín, la cebolla que intento cosechar, cuando miro a las lagartijas brincando de una planta a otra e incluso cuando decido dejar que las hormigas invadan mi cocina.

Pero nunca seré quién para decirle a doña Martha, Luisa, María, Susana que tengan un hijo o hija que yo no voy a cuidar.

Creo que la vida no es solamente llegar a la Tierra, es llegar con amor.

Llegar a este Globo Terráqueo en el que todos viajamos no solamente es tomar un espacio, sino recibir una guía de mamá y papá (o solo papá o solo mamá o dos mamás o dos papás o mamá y abuelita o cualquier combinación posible), recibir amor. pero también alimento, educación, valores, felicidad, salud (mental, emocional, física).

Es muy sencillo cuando desde afuera miramos a quien decide y nos tomamos el atrevimiento de señalar que las personas deciden mal sin estar en su situación, sin tener idea siquiera de qué número calza, ya ni de estar en sus zapatos, por lo menos saber cuál es su talla.

Defender la vida va más allá de abogar para que alguien viva aquí, además de dentro del útero, es velar por una vida digna.

Antes, yo tenía la firme idea de que si alguien me decía que quería abortar yo le convencería de que no lo haga porque creía que así estaba defendiendo la vida; ahora, sé que podría dañar ambas vidas y quiero brindar mi apoyo en cualquier decisión que tome quien lleva a ese embrión en su vientre, estaré ahí para ella si me necesita para hacerle un baby shower o acostarme con ella días en cama tras este difícil proceso.

Pero eso sí, dejarla decidir libre, nunca orillarla hacia una u otra decisión, porque ella es quien finalmente se hará responsable de cualquier camino que tome; si tiene dudas, estaré para escuchar e incluso guiar hacia alguna especialista.

Hoy, Día de Acción Global por un Aborto Legal y Seguro, les recuerdo con énfasis que necesitamos “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.

Por si eso no fuera claro, subrayo con más fuerza: no estamos promoviendo que las personas gestantes y mujeres aborten, estamos pidiendo educación sexual, anticoncepción y que, si todo fallara, entonces existiera esta opción lo más segura posible.

*Doña Martha es una historia ficticia basada en una situación real en México y Yucatán.

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