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miércoles, mayo 25, 2022
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El mensaje del rey

En el ardiente arranque de abril, hasta este jueves la principal preocupación de los yucatecos para el próximo domingo es la posibilidad de una “ley seca” en el virtual inicio de las vacaciones de primavera.

Las temperaturas sofocantes en una ciudad dominada por el asfalto, el pavimento y la deforestación nos recuerda que como sociedad hay algo que no estamos haciendo bien. No fue necesario esperar nuevas generaciones para reconocer el error: en carne propia sentimos los efectos de ver en cada pedazo de área verde el impulso irracional de convertirlo en un negocio urbano.

Y así fuimos los meridanos, abandonando la responsabilidad y obligación ciudadana de cuidar parques, jardines, áreas de donación en aras de la urbanización de la gran capital del sureste.

La sensación térmica alcanza niveles infernales, basta salir lo necesario para sufrir las quemaduras solares (y vaya si lo saben los miles de estudiantes y usuarios cotidianos del transporte urbano). Se reportó el primer fallecimiento por golpe de calor, un trabajador del Tren Maya quien, deshidratado, deambuló por el monte hasta caer.

A los efectos de la desertificación de Mérida se sumó el descontrol natural del cambio de horario, otro tema que estuvo en el foco de la atención social pero no en la agenda pública del grupo político-empresarial en el poder: mientras la sociedad estaba en ascuas de una posible eliminación del Horario de Verano, los legisladores con la mano en la cintura postergaron esa posibilidad a unas horas de su entrada en vigor.

Los temas que importa fijar en la agenda pública son otros, por ejemplo, una bofetada en el gremio de la actuación que captó decenas de notas durante varios días. Los artistas y los deportistas de élite son noticia para una legión de lectores hartos de imágenes y narrativas de violencia y corrupción que acompañan a los políticos y la escalada de violencia en el país.

El objetivo es que nadie se fije de los movimientos tras bambalinas. Que la mirada y el sentimiento se concentre en el espectáculo del escenario. Que todos aplaudan la histórica primera vez que en México se ejerce la figura de consulta de revocación de mandato, pero que nadie reaccione a una insultante violación a la Constitución y las leyes que de ella emanan, a una ofensiva a las autoridades electorales, y un menosprecio a la razón colectiva, a unos meses de la renovación de seis gubernaturas y del inicio de la elección 2024.

En tiempos de crisis, se despilfarran nuestros impuestos este domingo venidero en la instalación de 1,042 casillas, el 97 por ciento de ellas ubicadas en los mismos sitios que el de los comicios del año pasado y de una primera, onerosa consulta sobre los expresidentes, cuyos resultados servirán para lo mismo que la próxima.

Bardas, lonas y carteles están por todos lados en un ejercicio que carece de seriedad y justificación (la revocación del mandato es impulsada por quienes se aferran al poder y protagonizada por las autoridades que deberían ser ejemplo de legalidad), fuera del mundillo político hay una lista nominal de un millón 657 mil 653 yucatecos que tienen otras necesidades y preocupaciones.

Mejor aquí detengo ante lo evidente: un desinterés ciudadano real por participar el próximo domingo, al menos en Yucatán, una entidad que es ejemplo nacional de participación en ejercicios cívicos. Suficiente se ha escrito sobre este tema, sobre el cual se puede aplicar el conocido cuento del rey que reúne a los grandes pensadores de la corte, para pedirles una frase de dos o tres palabras que le brinden sabiduría en momentos claves de la vida.

El gobernante se mandó hacer un anillo con un diamante, bajo el cual ocultaría la frase. Acostumbrados a escribir tratados, teoremas y discursos, los asesores, eruditos y sabios de la corte se vieron ante una tarea imposible. En cambio, el fiel sirviente del rey tenía las tres palabras, las escribió en diminuto papel y le dijo a su amo que las guardara; las debería leer sólo en el momento preciso.

Ese momento llegó pronto, con una invasión. El rey montó en su caballo, seguido por los invasores, en la oscura noche perdió el rumbo y se encontró frente a un acantilado, entre la espada y la pared, pues a sus espaldas escuchaba el galope y las voces enemigas. Resignado, bajó de su caballo, alzó la vista al cielo y leyó el mensaje oculto bajo el diamante: TODO ESTO PASARÁ.

Una paz lo invadió. Los miedos se esfumaron. De pronto, escuchó que sus perseguidores tomaron otro rumbo, pues consideraron imposible que el rey se dirigiera al acantilado. El silencio llegó poco a poco. Regresó cauteloso al castillo, reorganizó a su ejército y perfeccionó el contraataque. Recuperó el reinado de las tropas invasoras.

En plena celebración, entre la música, los bailes y las viandas, el fiel sirviente le dijo que era momento de leer el mensaje: “No es sólo para los momentos cuando se sienta derrotado, también para cuando se sienta victorioso; no es sólo cuando seas el último, también cuando seas el primero”. El rey sacó el mensaje bajo el diamante y leyó TODO ESTO PASARÁ. De nuevo lo invadió la paz; la soberbia y el ego lo abandonaron.

Así será este domingo 10 de abril, sea interpretada como una revocación o una ratificación de mandato presidencial, según el corazón individual, TODO ESTO PASARÁ.

cavw67@hotmail.com

*Reportero.

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