23 C
Mérida
martes, agosto 9, 2022
Inicio Opinión No hay quinto malo

No hay quinto malo

Fue un despertar con el calor meridano, en el fraccionamiento Polígono 108. La maestra de zumba se desplomó en su academia, mientras realizaba su calentamiento.

Fue un anochecer. El jaranero mostraba sus dotes en seis octavos, en la vaquería de Kanasín, cuando cayó al piso de la terraza municipal.

Fue un atardecer. Un transeúnte se desvaneció en calles de la colonia García Ginerés, mientras escuchaba el solo de guitarra de “Comfortably Numb”.

Fue una mañana. Un corredor cayó fulminado mientras entrenaba en la exhacienda Anicabil. Y casi enfrente, en la privada residencial Santa Fe, un trotador también se desplomó inerte, en la vía pública, a la vista de sus vecinos.

En el 2020 la muerte sorprendió a decenas de yucatecos en la vía pública cuando iban a los hospitales, ya con los efectos avanzados de COVID-19. Dos años después, este jueves presento algunos casos de este junio de 2022 pero no todos: también hubo reportes de infartos en sitios públicos, abiertos, en los municipios del interior de Yucatán.

Aunque la mayoría de los comentarios ciudadanos a esos reportes acusan como causa de esos infartos a la vacunación en la pandemia, expertos en salud me indicaron que no hay ninguna evidencia que sustente esas acusaciones.

(…Empero, me relevaron que las autoridades sanitarias tienen los primeros indicios de un marcado aumento en aparición de cánceres en personas que se infectaron del virus, así como evidencias de embarazadas infectadas contagiaron a sus neonatos, produciendo malformaciones.)

Los fallecimientos que no registra el informe diario COVID-19 se trasladaron a las muertes por infarto, tan imparables como la ola de suicidios. Aún no abordamos como sociedad una de las principales necesidades de salud mental en Yucatán.

No se culpe a nadie. Desde hace meses están colgados en consultorios advertencias del Síndrome Post COVID-19, pero no nos detenemos a leerlos. Si acaso, la ojeamos, pero es mayor nuestra resistencia a conocer la verdad; para muchos, por supuesto, no podemos generalizar.

En política, queremos creer en un mejor México, en un mejor Yucatán, a pesar de las mentiras, de la falta de palabra, de los altos niveles de corrupción de los actores de todos los niveles y partidos que conforman la Clase Política Mexicana, o en la asunción del crimen organizado a los principales cargos públicos.

En salud, evitamos las revisiones y exámenes periódicos para desconocer qué tan mal están los órganos vitales (y hasta aquellos tan necesarios como la vista o la dentadura). La resistencia a cambiar nuestros malos hábitos de vida, de soltar los vicios, las adicciones, abandonar la zona de confort. Nos decimos una y otra vez «estoy bien».

No hay quinto malo, esta quinta ola de contagios arrasa con la quinta y los mangos. Aún quienes vivieron para contar los espantos de las primeras cepas mortales, hoy, a pesar de tener tres o cuatro dosis, cayeron en las garras de la variante Ómicron, por fortuna, menos virulenta que sus antecesores.

No se culpe a nadie: el cambio está en nosotros. Desde el 2020 todo cambió, vivimos una nueva realidad. Sumidos en el miedo no seremos parte de la solución a nuestra crisis ambiental, sanitaria, social, económica y política. Todo está en el poder de la mente y en nuestro corazón.

cavw67@hotmail.com

*Reportero

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

MÁS POPULAR